domingo, 26 de octubre de 2014

Resúmen.

Esta semana me he estado abriendo con otras personas. Es raro. Hace mucho que no lo hago. Hace mucho que no siento la suficiente confianza en alguien como para poder confiarle algo que mantengo como mío, de mi propiedad. Hace mucho que no digo la palabra "amigo". Me sigue pareciendo una palabra seria, pero creo que encontré a alguien que puede merecerla. Hace tiempo que no me sentía cómoda con alguien hablando de mi vida, de mis gustos, de mis cosas. No me siento tan sola. Al menos no cuando lo tengo cerca. 

Mi mejor amiga se olvidó de mi. No me ha hablado, y yo no le hablo a ella en días, semanas, meses. La veo como a una extraña, como alguien lejano. Me duele, pero me he acostumbrado a que se alejen de mi vida. Aunque no me importa tampoco lo que le pasa. Me he alejado mucho de ella y ella de mi. Creo que el evitarnos y el ignorarnos es algo mutuo, como un acuerdo que firmamos sin saberlo, inconscientemente.

Ayer soñé. Hacía tiempo no lo hacía. Soñé que corría hasta que llegaba al límite de un cerro. Admiraba la vista desde las alturas. Era hermosa. A veces hay que ver las cosas desde otra perspectiva. Se me escaparon unas gotas de los ojos y me acerqué al borde. Sonrei y salté. Extendí mis brazos. En esos momentos pensé que eran alas. Miré a uno de ellos y ví que de verdad me salían alas, pero eran negras. No quería que fueran negras. ¿Acaso me iba al infierno? No quería ser un ángel negro. No. Detente. Vuela, Lucía, vuela. No puedo. Sigo cayendo al vacío mientras peleo con las alas y las plumas negras que me estaban comenzando a salir de todas partes. Ya no era un ángel, era un cuervo, un puto cuervo. ¡No quiero ser un cuervo! ¡Que alguien me ayude! ¡Que alguien pare esto! Y desperté. Justo cuando estaba a punto de tocar el suelo ya convertida en un cuervo. Desperté con una angustia tremenda, corrí al espejo y miré a esa chica... ordinaria, asquerosa, ese reflejo que creo jamás poder querer, pero por primera vez me alegró que sea ese y no el de un cuervo o un ángel negro. 

Fueron pocos los días que se necesitaron para mi último derrumbe, desproporcionando a la intensidad de la angustia arrastrados en sí. Vuelvo a caer en el pasado, ese pasado que cada día es más nítido y más fuerte. Estoy dejando que las cosas se me vayan de control de nuevo. El rap y los cigarros vuelven a ser mi compañía. No lo eran desde que dejé el hospital. Y eso me hace estremecer. Soy más débil de lo que parezco. Caí rápido. Le echo culpas a mi entorno, pero yo acepté. Soy la culpable de lo que pueda llegar a pasar de aquí en adelante. 



"Miro hacia los lados solo errores que me asaltan, un aire lleno de temores dudas nunca faltan. Quise pintar mi vida y me olvidé la pluma, quise curar una profunda herida y la regué con dudas." 

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