Se volvió a morder la lengua para que no se le saliera la verdad por las tantas goteras que tenia en el corazón
Se rompía los dientes de a poco y nada parecía importar.
Su vida se consumía. De tanto quemarse por dentro se volvió ceniza y cada brisa la derribaba aún más.
El abandono estaba lejos de ser temporal.
Ya no dolía caer. Siempre supo que estaba debajo.
No tenía miedo, no tenia que más perder.
No encontraba alivio en nadie, tampoco lo buscaba.
Jamás adoptó un lugar como propio, y la calle le brindaba un mejor refugio.
Nunca halló las palabras para describir eso que le hizo olvidar cómo hablar.
Con eso paga cada noche sin dormir, cegándose, con la vista perdida en las paredes blancas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario