domingo, 8 de diciembre de 2013

Preludio.

6 cigarrillos, uno detrás de otro. 
Nervios, ansiedad, ilusiones desmoronadas, eso fue mi tarde. Algo común, de todas maneras.
Fue un mal día, mucho más de lo normal, pero es aún más triste no poder decirle a nadie lo malo que fue, ya que a nadie le importa y nadie puede realmente hacer que me sienta mejor. 
Empecé a pasar tiempo mirando a la oscuridad, escuchando Nutini. No va bien. 
Desesperación. Odio. Rencor. Depresión. Soledad. Alucinaciones. Miedo, miedo, miedo. Todo eso pasando por mi mente, acoplado bajo títulos de enfermedades psiquiátricas. 
No hablo, no quiero hablar porque sé muy bien que no lo entenderían. Me juzgarían y la historia se repetiría.   
Vuelvo a caer. Vuelvo a estar sola en esto. En una habitación; la misma que me ha escuchado llorar y gritar, la misma que me ha visto desmoronarme una y mil veces como hoy. 
Desearías, ansías que alguien te acompañe, pero sólo te encuentras tú y un puñado de adicciones. 
Dejo de apoco de vivir, apagando toda esperanza, tragando el odio. Pero el dolor demanda sentirse...


Está lloviendo dentro de mi habitación. La lluvia cae sobre mí lentamente. Siempre la sentí como una amiga. Siento que todo el dolor se va con ella. Moja mis heridas, mis cortes, mi cara. El compás de las gotas es el mismo que el de mis lágrimas. Ya no eran lágrimas de tristeza, eran de alegría. Tanta tranquilidad, tanta calma, tanta paz… 

A través de la lluvia lo veo todo. La bebida que me cicatrizó mis heridas internas, las navajas que sacaron el dolor que quedaba, las pastillas que finalmente anestesiaron y silenciaron mis pensamientos... y mi cuerpo. Se ve tranquilo, dormido, como siempre quise que estuviera. 
No más crisis, no más pánicos, no más llantos de mis padres, no más psiquiatras, no más estereotipos, no más gente falsa, no más compadecimientos. Todo tiene su fin, todo al fin está bien.
Escucho las últimas palabras de Nutini en su canción Iron Sky:”Oh, rain on me. Rain on me. Rain on me”. Me elevo. Me siento como una pluma. 
Estoy cansada, pero relajada. ¿Acaso es el limbo? Voy a dormir eternamente. 

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